domingo, 29 de enero de 2012

Desde este lado de la cama...

Nunca me imaginé estar de este lado de la cama, nunca imaginé ser la que espera y la que da lo que en algún lugar le han negado. De alguna manera me llena de triunfo, y sé que dentro de mi, inconscientemente se trata de una acción sanadora, que cicatriza y que me ha permitido sobrellevar los últimos meses.
Estar con él y lograr provocar lo que frente a los demás oculta, resulta ser un talento que no sabía que tenía, resulta ser fertilizante para mi femineidad y para mi autoestima. Aunque horas y días después me lleve más al fondo de lo que ya estaba.
Estar con él implica destellos de felicidad, momentos espontáneos y locuras que nunca pensé hacer. Implica un contrato implícito entre él y yo, en el que la primera cláusula habla de no esperar nada más de lo que el momento mismo pueda ofrecer; y una cláusula que sólo a mí se me ocurre que él podría considerar y cumplir; sinceridad. En qué momento se me ocurrió esperar sinceridad de su parte?.
Estoy conociendo su piel, estoy dominando cada uno de sus rincones, reconociendo sus terrenos y volviéndome dueña de cada uno de ellos, marcando mis territorios y dejando huella cada que pueda. Identifico cada uno de sus hábitos y de sus perversiones, complazco y exijo, regalo y arrebato, disfruto ver sus expresiones y le enseño a disfrutar del final esperado. Se trata de un negocio, en donde cada uno cuida con la vida su inversión y procura sus propias ganancias, en el que cada vez pongo más en riesgo yo, y en el que él tiene una estrategia más firme que la mía.

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