Y ahora es cuando me doy cuenta de todo lo que estaba mal, de lo que no encajaba pero nunca vi con ojos abiertos. La cuestión es, que estaba dispuesta a suavizarlo, a difuminar cada uno de esos detalles, y a seguir adelante.
Bendito el cielo que ahora estamos en caminos diferentes, aunque creo que siempre estuvimos así.
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